# Como, a la vez, es tiempo de fin de año, se hacen convivencias, a nivel laboral, a nivel comunitario, a nivel eclesial (posadas), a nivel familiar. A causa de la pandemia estaremos un tanto restringidos, en cuanto a las convivencias que suponen un mayor número de gente. Una oportunidad para darles toda la importancia a las convivencias familiares que podremos celebrar. Uniéndonos como familia y fortaleciendo los lazos familiares estaremos aprovechando de la mejor manera, el tiempo de adviento. Evidentemente La Navidad, el nacimiento de un hijo, es antes que nada un asunto de familia.<br /><br />
# El tiempo de adviento, litúrgicamente muy fuerte, nos invita a que mejoremos o intensifiquemos nuestra vida cristiana. Tradicionalmente, con Navidad, nos exhortan a que seamos solidarios con la gente más pobre que nos rodea. Y que esto se traduzca en algunos gestos concretos. Y qué bueno si los padres de familia logren involucrar en esto a sus hijos e hijas, a fin de que aprendan, desde pequeños, a compartir con las gentes más necesitadas. <br /><br/ >Nos contaban veteranos de la guerra mundial de que, aprovechando un cese de fuego impuesto con motivo de Navidad, salieron unos y otros de sus trincheras para desearles mutuamente una feliz Navidad y convivir un rato, lo cual fue mal visto por los jefes militares de ambos bandos.<br/> <br />Manifestaron de esta manera, los sentimientos nobles que habían conservado en sus corazones, en medio de una guerra cruel. Alentar sentimientos nobles en los hijos y las hijas, es una tarea de todos los padres.<br /><br />
# El hecho que Dios viene hacia nosotros, debe producir en nuestros corazones, alegría y esperanza. <br /> <br /> Dios deja de ser un Dios distante e indiferente. Se hace uno de nosotros para, junto a nosotros y nosotras hacer historia, compartiendo nuestras luchas y esperanzas. Él nos acompaña para dar el verdadero rumbo a nuestra vida personal y colectiva. No estamos solos nos acompaña y nos guía la fuerza alentadora de Dios. Todo esto produce alegría y esperanza que deben prevalecer en nuestros corazones, a lo largo de estos días del adviento.